Al que vive - Jesucristo

manteniendose firme en la fe.

Al que vive - Jesus el Cristo
Venciendo la Tentación
Escrito por Oscar Avila   

Texto de referencia:

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. San Mateo 4:1-3
En nuestro andar diario nos encontramos con situaciones que vienen a ser de tropiezo para nosotros o que nos impulsan a hacer las cosas que a Dios no le agradan, cosas que se interponen en nuestro camino, que evitan nuestro deseo de agradar al Señor con nuestras acciones, estas cosas o situaciones que se nos presentan son llamadas "tentaciones", porque nos tientan hacer lo malo delante de Dios o que desobedezcamos su voz. 

Para muchos enfrentarlas es algo muy difícil y terminan sucumbiendo ante ellas, algunos reconocen que lo que hicieron está mal, otros se escudan tras la frase "Dios sabe que la carne es débil", pero en el mensaje que veremos ahora nos daremos cuenta que la verdad es que efectivamente la carne es débil, pero eso no quiere decir que por eso vamos a caer ante la tentación así por así; no, un hijo de Dios no es derrotista, la palabra dice que somos más que vencedores, no somos vencedores sino "más que vencedores" y como tales nos debemos de comportar ante toda situación.

En el pasaje de referencia leímos la parte cuando Jesús fue tentado por Satanás, después de haber ayunado cuarenta días tuvo hambre, podemos ver que Jesús fue tentado en su humanidad pues el comer es una necesidad humana, es necesario que el hombre como para subsistir.

El enemigo se valió de esta necesidad para tentar a Jesús, buscando que el Señor le obedeciera.

El ejemplo hermoso que Cristo nos da en está ocasión es, como debemos enfrentar al enemigo; no es nuestras fuerzas sino con la palabra, esa palabra que él nos dejó para que nos defendiéramos, ya que la palabra es la espada del Espíritu (Efesios 6:17), con la cual debemos de rechazar toda artimaña del enemigo que se levante contra nosotros.

Por esa razón es que es importante que el hijo de Dios sepa lo que dice la palabra que su Padre le ha dejado, es importante entonces que todo hijo de Dios lea su palabra.

Esto es como cuando un padre muere y le deja un testamento a su hijo, en el cual le deja potestad sobre todos sus bienes y sobre todo lo que él tiene, y todo lo deja en su poder; pero es necesario que el hijo lea el testamento para que sepa lo que su padre le ha dejado, por lo tanto si no lee el testamento no se dará por enterado de todo lo que le dejó su padre.

En nuestro caso es igual, como tú puedes darte cuenta de las promesas que nos dejó Cristo si no lees el testamento. Como puedes usar la espada y el doble filo que tiene si no la sacas de su vaina, debes de saber lo que dice la palabra, pues incluso el mismo diablo sabe lo que ella dice; Porque cuando atacó nuevamente a Jesús le citó la palabra (San Mateo 4:6), y si tú no sabes lo que la palabra dice él te puede engañar.

En muchas ocasiones cuando escuchamos la palabra tentación, lo primero que nos viene a la mente es "fornicación", "adulterio" u otra cosa terrible, nos imaginamos algo grande, algo inmensamente malo; pero déjame decirte algo amado hermano, que una tentación te puede venir en lo más sencillo y pequeño, en algo que ni te imaginas que puede llevar detrás una trampa de Satanás, pues si vemos Cristo fue tentado en algo "sencillo" (San Mateo 4:3), pues que tiene de pecado comer, nada, pero Satanás puede transformar algo así en una trampa para que tu y yo tropecemos.

Así que debemos andar con sumo cuidado pues el enemigo anda como león rugiente, viendo quien está descuidado para ponerle una trampa en cosas simples, pues muchos cristianos esperan ver la tentación en algo inmenso, pero no, él lo único que quiere es que tu y yo desobedezcamos a Dios, esa fue la intención del diablo al decirle a Cristo que convirtiera las piedras en pan, lo único que buscaba era que Jesús hiciera lo que él decía.

Y eso es lo que intenta contigo y conmigo, que hagamos lo que él dice y así desobedecer a Dios.

Jesús es nuestro gran ejemplo. Su único deseo fue y es agradar a Dios eso es precisamente lo que se espera de nosotros.

Debemos de tener una comunión intima con Dios para que él crezca y que nosotros mengüemos (San Juan 3:30).

Pero no olvidemos que en nuestras tentaciones no estaremos solos, Cristo estará con nosotros, pues prometió estar todos los días de nuestra vida junto a nosotros.

Además él no dejara que seamos tentados más de lo que podemos resistir (I Corintios 10:13).

Cuando Satanás nos tiente a desobedecer a Dios, debemos mirar a Jesús como el que ha encarado la tentación antes que nosotros. De él aprendemos que el poder del Espíritu Santo puede guardarnos de pecar.

Él siempre estará a nuestro lado para socorrernos y fortalecernos. 

 
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